En la ceremonia del Premio Cervantes, que este año ha ganado el escritor catalán Juan Marsé, el rey, Juan Carlos I, ha protagonizado una anécdota. En un momento dado, y cuando aun faltaba la intervención de la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde, el rey ha tomado la palabra y a empezado a leer, antes de hora, el discurso de cierre del acto. Una vez advertido, el rey ha dejado de leer, y tras ponerse la mano en la cabeza, ha dado la palabra a la ministra.
Fuente (Catalán) | http://www.3cat24.cat
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24 de Abril de 2009 a las 09:52
Que mal me cae el paleto este mataosos campechano, no puedo verlo, tiene un morro que se lo pisa
24 de Abril de 2009 a las 14:26
Lo que me parece anecdotico es que nos digamos democraticos y civilizados mientras seguimos viviendo como las abejas.
Ya se lo dijo Hugo Chavez a este hombre después de su “porqué no te callas?”: “Y a usted quien le ha votado?”
…y junto a los bancos, aún siguen mandando… y mucho…