Abuelo ruso trolleando una entrevista en directo

Ellos están aquí, entre nosotros. Son iguales que nosotros en apariencia. Hasta que no se manifiestan es imposible distinguirlos de una persona normal.

Los trolls no saben de nacionalidad o edades. Simplemente aguardan pacientemente a que se les presente la ocasión de ponerse a trollear.

¡Miau!

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