Hacer retratos cuando no tienes idea de dibujar es una cosa, pero hacerlos sin tan siquiera mirar lo que estas haciendo puede llevar a situaciones ciertamente comprometidas.
Tal es el caso de este sorprendido invitado que se somete a una especie de sesión de “dibujo psíquico” con resultados más que obscenos.
Aunque bueno, quizá si que se trató de un verdadero “retrato psíquico“… no? juas juas!



