Ayer, en el clásico de vuelta de cuartos de la Copa del Rey, 3 o 4 jugadores del Real Madrid hicieron méritos para acumular suficientes amarillas como para hacerse un disfraz de gallina Caponata, pero, como viene siendo habitual, al final las tarjetas para uno y otro equipo se ven equilibradas (artificiosamente).
No nos extrañaría que Sergio Ramos, único expulsado de ayer, hubiera tenido que recibir atenciones en sus codos de tanto uso que les dio ayer en el Camp Nou… pero pudo repartir estopa a diestro y siniestro hasta los últimos minutos del encuentro (con comida de oreja final del maestro Mou).
Es por eso que sorprende que una entrada como la siguiente se penalice con tarjeta amarilla. No porque no lo sea, sino porque no es coherente con el nivel que violencia permitido a los blancos sin penalizar.
Eso si, Pepe hace un “Busquets” (miradita a ver si el cuento está funcionando o no) y le pone más teatro que en Broadway. Y a notar la diferencia entre la actitud de los jugadores: Messi recibe la tarjeta pidiendo perdón y sin rechistar.
Injusto, muy injusto.
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1 Comentario »
Lo triste de todo esto es que todavía dicen que los árbitros perjudicaron al Madrid. No se si la gente que sale en la tele los buscan expresamente para demostrar que no dan para mas.