Mítico gol en propia puerta del portero del Andorra

Un documento imperecedero por la contundencia de su contenido. Es muy probable de que se trate del mejor gol en propia puerta de todos los tiempos.

Sucedió en la temporada 87-88 durante un partido que enfrentaba al Sporting Mahonés y al Andorra en la Segunda división B.

Y aunque ya han pasado 30 años de este momentazo, seguro que Arévalo, el triste protagonista de este epic fail, el portero del Andorra, aun lo debe recordar como si hubiese sido ayer mismo.

Gol en propia puerta del portero del Andorra

PD: Atención a como el portero va diciendo que no con la mano justo después de realizar el autogol. :D

El autogol más ridículo de la historia

Estaremos de acuerdo en que un autogol es una de las peores cosas a las que se tiene que enfrentar un jugador de fútbol. Dentro de esta categoría podríamos concluir que los peores autogoles son los que protagonizan los porteros. Y aun rizando el rizo, uno de los peores autogoles podría ser el que se meta un portero en un saque con la mano.

Esto mismo le sucedió al portero camerunés Sammy Ndjock, del Minnesota United en EE.UU. Un golazo en propia puerta después de un glorioso saque rápido con la mano… Y aunque el muchacho intentó evitarlo, no hay duda de que Sammy es firme candidato a haber protagonizado una de las jugadas más ridículas de la historia del fútbol.

¡Ánimo Sammy!

El autogol más ridículo

Vídeo del autogol absurdo de Seitaridis

Un fail como una catedral del ex-jugador griego del Atlético de Madrid, Georgios Seitaridis.

Sucedió en el reciente partido de la Europa League 2012 que enfrentó a su actual equipo, el Panathinaikos contra la Lazio.

La desafortunada jugada de Seitaridis empieza cuando este recoge el despeje de su portero. Con la pelota en los píes, y ante la presión de su rival, decide devolver el balón a su portero, sin percatarse de que no había nadie debajo de los tres palos. Los intentos desesperados de sus compañeros en la zaga no pudieron evitar que el autogol subiera al marcador.

Al final este desgraciado (y absurdo) gol supuso la derrota del Panathinaikos.