Una niña fantasma en el ascensor

Desde un programa especializado en bromas de Brasil nos llega ‘la niña del ascensor‘, una broma que podría ponerle los pelos de punta al más pintado.

Imagínate subir al ascensor y que al poco tiempo empiecen a fallar las luces hasta quedar a oscuras. Pocos segundos después la luz vuelve, pero aunque antes estabas solo ahora estas acompañado por una niña de aspecto fantasmagórico (con un muñeco que da miedo por si solo).

Ah, claro, por si no eres de canguelo fácil la niña-fantasma ayuda a llegar al clímax con un grito desgarrador justo cuando te estar preguntando de donde diablos ha salido esa criatura con esos pelacos.

Esta broma (o ‘pegadinha‘ en Brasil) parece que ha logrado alcanzar la condición de vídeo viral en Internet, con más millón y medio de visitas en apenas 48 horas desde su publicación.

Uno de los autogoles más tontos y absurdos del mundo

Los autogoles suelen tener en común cierta involuntariedad y unas buenas dosis de accidentalidad, por lo que hablar de autogoles tontos y absurdos es bastante innecesario.

Pero este gol marcado en propia meta por el mismísimo portero (Michel Alves, arquero del Criciuma, club de segunda división brasileña) tiene un toque cómico (dentro de la desgracia para el pobre muchacho) que le hace merecedor de entrar en el hall of fame de los autogoles más tontos y absurdos del mundo.

Camillero Fail (no hay luz al final de ese túnel)

Se comenta a menudo que en el fútbol hay mucho teatro (y del bueno) y en ciertas ocasiones hemos podido ver claramente que es así (las repeticiones a cámara lenta nos han descubierto verdaderas obras maestras del engaño).

Quizá para evitar esta picaresca en Brasil han instaurado la figura del camillero torpón que, de cuando en cuando, te somete al cruel castigo de incrustar su trasero en la cara del jugador supuestamente lesionado.

Esperemos que tan aberrante práctica disuada a los cuentistas y tramposos de seguir con sus poco deportivas prácticas.

Fail haciendo el Tarzán (lianas de mala calidad)

Estos chicos siempre han sido grandes admiradores de Edgar Rice Burroughs y de uno de sus personajes más populares, Tarzán.

Y aunque “el hombre mono” corría sus aventuras en el viejo continente negro, estos chicos disponen de toda la selva del Amazonas para hacer sus prácticas de Tarzán, saltando de aquí para allá, buscando lianas con las que balancearse entre los árboles.

Lo malo es que parece que en el Amazonas las lianas no son de tan buena calidad como en selvas africanas de Tarzán