Un hombre se lanza a un lago helado para salvar a un perro

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Tenemos fundadas razones para aseverar que el hombre no es ni mucho menos el mejor amigo del perro, pero no hay duda de que existen buenas excepciones.

Una de ellas bien podría ser la de este buen samaritano que no duda en desnudarse y lanzarse a las aguas heladas de un lago para salvar a un perro que se encontraba atrapado ellas.

Es bueno seguir recordando que nunca es tarde para recuperar la fe en el ser humano. Al menos en algunos seres humanos.

La venganza del buen samaritano

El buen samaritano está siempre dispuesto a ayudar al prójimo. Pero incluso el buen samaritano tiene un límite en su inmensa bondad.

Sirva de ejemplo el siguiente vídeo. En él podemos ver como un motorista corren en auxilio de un conductor que ha olvidado su móvil y su cartera encima del techo de su coche.

El problema es que dicho conductor no parece entender las intenciones de esa buena persona y responde con bastante mala educación.

Una vez aclarada la situación (y superado el susodicho límite) podemos ver la venganza del buen samaritano.

Ladrón cazado

Se las prometía felices el desaprensivo ladrón cuando le echó el ojo al Segway de un niño. No podía haber “trabajo” más fácil.

Con lo que no contaba era con la desinteresada intervención de un “buen samaritano“, que lejos de arrugarse ante el ladronzuelo, le dio un buen revolcón.

Al final el ladrón cazado corriendo a su guarida con el lomo calentito y la cola entre las piernas, el muchacho con su Segway y el buen samaritano con henchido del orgullo que da el haber actuado correctamente (aunque ya sabemos que alguna que otra vez estos valientes paladines catan en sus carnes las iras de los frustrados villanos).

Gente útil y gente inútil: definición visual

La torpeza del tipo que se mete de morros justo delante de la plataforma del transbordador está fuera de toda discusión, pero constatar que de cinco o seis personas que le rodean (lo que vendríamos a denominar “gente inútil“) solo una (“gente útil“) reacciona con intención de ayudarlo es bastante deprimente.

El tipo está muy cerca de quedar atrapado entre el suelo y el barco (lo que habría resultado bastante desagradable), y aunque hay varios hombres justo a su lado, no mueven ni un solo músculo para ayudarlo (parece más bien que prefieren alejarse).

Por suerte la estadística nos proporciona el lujo de disponer de un buen samaritano por cada cuatro o cinco inútiles integrales, y el chico, medio arrastrándose medio ayudado por este altruista personaje, consiguió poner a salvo sus piernas.

PD: El caso más escandaloso (y sin duda el tipo más “inútil”) es el tipo de amarillo y con casco. Justo al lado de “la víctima” y casi que lo esquiva para subir antes al barco.

gente inútil