Instant Karma para el buen samaritano

Jerome Jarre, el joven protagonista de esta “broma de cámara oculta“, deseaba recompensar a los que tienen buen corazón, así que se vistió como para pasar por un homeless y se sentó en las calles de la ciudad de Nueva York, a unos gélidos -6 grados de temperatura, se echó la capucha sobre el rostro y extendió su mano.

Cada vez que una persona caritativa depositaba un donativo en su tarro él se levantaba, les daba las gracias por su humanidad, se fundía en un gran abrazo con esa persona y le regalaba un ramo de flores y 100 dolares.

Un auténtico Instant Karma para el buen samaritano.