El billete, por favor [dormidos en el tren]

Hay personas que es sentarse en un confortable asiento de tren o metro y caen fulminados en los brazos de Morfeo. Y eso no sería un gran inconveniente (salvo quizá saltarse la parada deseada) salvo por las dificultades que añade a la desagradecida tarea de los revisores.

Así es. Esos pobres trabajadores cuyas obligaciones laborales incluyen verificar que no eres una especie de delincuente lowcost y que tu ticket está en orden (timbrado, con sus zonas correspondientes, etc).

Queda claro que si el “sospechoso” está soñando vete tu a saber con que, pues difícilmente va a facilitarle el trabajo, ¿verdad? Bueno, un toque o dos en el hombro suele bastar en la mayoría de los casos… ¡Pero no en todos! ¡Los hay que dormirían en medio de un bombardeo aéreo! Ah, y sin duda también los habrá que sencillamente se hacen los dormidos, claro.

Entonces es cuando los amigos del enredo se apuntan a la fiesta y le echan una mano al personal del tren… ¡y una mano al cuello de los bellos durmientes!

Maestro del robo: cómo hacerse con un iPhone

Hay que reconocer que lo de este tipo carece del encanto de Oliver Twist y de las enseñanzas ladronescas de maese Fagin, pero no se puede discutir de que se trata de un auténtico especialista en lo que a sincronización se refiere.

Lo primero que hace es fijar su atención, disimuladamente, en la víctima y en lo que puede tener a su alcance. Entonces se coloca cerca suyo, al lado de la salida del vagón de metro (o tren) y se hace un poco el loco. Después, y gracias a su control absoluto de los tiempos de apertura y cierre de las puertas, realiza el robo y abandona el vagón justo unas fracciones de segundo antes de que se bloqueen las puertas.

La víctima no puede más que ver al ladrón alejarse por el andén con su botín en las manos (en este caso un flamante smartphone iPhone).

¡Toma nota y evita que te pase algo parecido!

Galería de gente dormida en el transporte público

Cuando estas de suerte y puedes sentarte en el transporte público (especialmente tren y metro) puede que decidas echarte una cabezadita. Unos minutos de relax que suele venir la mar de bien.

El problema es cuando te acomodas y empiezas a olvidar que estás en público y no en la confortable cama de tu casa. ¡Ah! Que haya alguien dispuesto a fotografiarte en esa incomoda situación solo hace que agravar la situación xD