Borrachos, una cámara y una pistola

Lo de estos tipos es de traca. Resulta que se emborrachan y de repente, estando terriblemente aburridos y con el desparpajo que da el tener una cámara con la que grabar un vídeo, deciden hacer puntería con una pistola. Eso si, para que haya más emoción, deciden que sea uno de ellos el que sostenga el blanco.

De esta manera un temerario (como se han visto pocos) sostiene un vaso de cristal sobre la cabeza, en la mano y en su hombro. Y del otro lado, el pistolero, se dedica a disparar con pulso de borrachuzo y a reducir los blancos en minúsculos fragmentos.

Creo que solo el destino sabe porque este increíble episodio de insensatez no acabó con alguna que otra desgracia (en forma de herida de bala).

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