Cadena de calamidades en una gasolinera

Lo fácil es achacar toda esta sorprendente cadena de calamidades a la simple y pura mala suerte. Atribuir toda las desgracias que suceden una detrás de otra al azar y al caos. Pero si analizamos el siguiente vídeo puede que extraigamos una conclusión bastante diferente…

Y es que lo que si parece cosa del destino (y del más absoluto y macabro azar) es haber reunido a tanto zanguango y descerebrado en un mismo punto del espacio-tiempo. Tanto “genio” capaz de huir dejando una moto en llamas, de darse el piro con el mango del surtidor de gasolina aun metido en el coche… sumado al iluminado que luego arranca de cuajo ese mismo mango y baña las llamas con un buen chorro de combustible.

El único que se salva es el pobre hombre que parece tomar una iniciativa inteligente y, cuando la situación aun era salvable, fue a por un extintor e intento evitar el desastre. Para su desgracia su buena voluntad no pudo vencer la inconsciencia de los demás protagonistas de esta escena.

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