Este conductor de Uber se encontró, en un abrir y cerrar de ojos, en medio de la ira descontrolada de una joven que, aparentemente, iba bastante perjudicada a causa del alcohol (léase borracha).

El tema es que parece ser que el conductor de esta popular red de transporte acudió a recoger a una pareja que había solicitado sus servicios, pero la joven en cuestión apareció de repente y se metió, como aquel que no quiere, en el asiento de atrás.

La pareja, con la voluntad de evitar la confrontación, cedió su lugar a la espabilada jovenzuela, pero el conductor no estaba dispuesto a llevarla, por lo que le pidió que abandonara el vehículo. Fue entonces cuando se empezó a gestar la discusión y la posterior “pelea“.

Según los medios la cosa acabó con la chica detenida y pagando en metálico los daños al coche para evitar una denuncia que pusiera en peligro su puesto de trabajo como “neuróloga” (igual debería darse un vistazo a su propio cerebro para ver si encuentra el fallo).