Los peores enfrentamientos son aquellos que involucran los egos. Por ejemplo la lucha desencarnada entre este coche y un tranvía. La cosa es sencilla: hay que ser el último en ceder.

Ni el coche piensa retroceder ni el tranvía va a frenar (que igual tampoco resulta tan fácil) y al final solo quedará un ganador.

¿Quién crees que cederá primero?

coche contra tranvia