El fallo más garrafal del la historia del fútbol

Este jugador de fútbol aun debe estarse preguntando como pudo llegar a fallar este gol estando solo, a un metro de la portería y después de una buena jugada en la que se había driblado el portero rival.

Las risas de los espectadores aun deben resonar en el interior de su cabeza… bufff… ¡que mal trago!

Pues eso chicos, la moraleja es: no empecéis a fliparos hasta que la pelotita esté dentro de la portería.

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