El karate y los ladrillos: exhibición fail

El gran maestro karateka no tiene el día. Parece que su dragón interno ha consumido todo su fuego. Si uno se fija, podrá ver en su cara la sombra de la derrota, incluso antes de entrar en combate.

Por otra parte los ladrillos no colaboran. Parecen más duros que de costumbre. Queda claro pues que, en esta ocasión, su poderoso kiai no será suficiente para pulverizarlos de un solo golpe.

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