Me pregunto si a este lanzador de cuchillos torpe le revisaron recientemente la vista o es que simplemente tiene la puntería de un topo. Porque el pobre ayudante (que le mete pelotas, hay que decirlo) sufre en silencio un corte en su mano y varias aproximaciones que a más de uno le pondrán los pelos de punta (la del minuto 3:15 mortal de necesidad).

Al final el lanzador (literalmente una especie de Rompetechos) parecía no creerse que el jurado no les diese el “tú si que vales”… aunque hay que decir que la profesionalidad del ayudante quedó demostrada mucho más allá de lo que la sensatez marca.

En fin, que muchos espectáculos como este y el ayudante no lo cuenta.