Gatos y ordenadores

Un gato puede ignorarte durante todo el día sin demasiados remordimientos, pero solo falta que pretendas ponerte delante de la pantalla del ordenador para que les surja la necesidad de llamar tu atención: paseándose por delante de la pantalla, sentándose encima de tu cabeza, posándose encima del teclado o frotando su cabeza con tu mano entre ronroneos.

Entonces es cuando decides hacerle cuatro mimos y te marca la distancia a base de zarpazos xDDD

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