La torpeza del tipo que se mete de morros justo delante de la plataforma del transbordador está fuera de toda discusión, pero constatar que de cinco o seis personas que le rodean (lo que vendríamos a denominar “gente inútil“) solo una (“gente útil“) reacciona con intención de ayudarlo es bastante deprimente.

El tipo está muy cerca de quedar atrapado entre el suelo y el barco (lo que habría resultado bastante desagradable), y aunque hay varios hombres justo a su lado, no mueven ni un solo músculo para ayudarlo (parece más bien que prefieren alejarse).

Por suerte la estadística nos proporciona el lujo de disponer de un buen samaritano por cada cuatro o cinco inútiles integrales, y el chico, medio arrastrándose medio ayudado por este altruista personaje, consiguió poner a salvo sus piernas.

PD: El caso más escandaloso (y sin duda el tipo más “inútil”) es el tipo de amarillo y con casco. Justo al lado de “la víctima” y casi que lo esquiva para subir antes al barco.

gente inútil