Ir a un bar y tomar “nada” sale caro

Pasas por delante de un bar y ves a un colega que hace tiempo del que no sabias nada. ¡Oh, que ilusión!

Entras a saludarlo.

Ei, Pedrito, ¿¡que pasa pavo!?

Al tipo le queda un culito de cerveza en su mediana y decides esperar a que acabe para ir a dar una vuelta y explicar batallitas.

De repente se acerca el barman y amablemente se dirige a ti:

– ¿Que le pongo?

– Oh. Nada. Gracias.

– Ok. – Contesta él mientras toma nota en su libretita.

Y al irte… ¡la cuenta! ¡Y es que “nada” es caro, amigo!

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