Jose Mourinho se pregunta el ‘porqué’… y su ombligo no le responde

Después de la derrota del Real Madrid ante el Barça en la ida de semifinales de la Champions se ha desatado la tormenta.

El instigador: Jose Mourinho. El portugués se ha puesto la careta de John Nash (“Una mente maravillosa“) y ha empezado a ver conspiraciones y espías rusos por todas partes. Una conjura internacional para hacer que el F.C. Barcelona llegue año tras año a la final de la Champions League.

Es una escena de opereta que ha dado la vuelta al mundo (y que se ha ganado un expediente por parte de la UEFA) Jose Mourinho se preguntaba (cual protagonista de una obra de Shakespeare) el porqué… ¿porqué? ¿porqué…?

Bueno, hay muchos porqués querido “The Special One“. Y uno de ellos quizá sea que si vas al 0 – 0 contra un equipo que juega mejor que tú, puedes cagarla (sobretodo si te basas en que tus leñeros corten a patadas todo el juego del Barça).

Y es que se puede ganar sin jugar a fútbol, es cierto. Puedes dedicarte a destruir y destruir… y es lícito. Puedes dejar a Cristiano Ronaldo presionando solo la salida de pelota del Barcelona en una escena de impotencia impresionante… pero todo esto puede salirte mal.

Y no hacen falta conspiraciones internacionales. ¡Deja las novelas de espías para John le Carré! Tus insinuaciones ya le valieron [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] hace una temporadas. ¿Que pieza quieres cobrarte esta vez?

Vamos, sabes perfectamente que un cruce de cables del amigo Pepe puede dejarte con 10 fácilmente. Lo sabes perfectamente cuando lo pones en el centro del campo a destruir el juego del Barça. Lo sabes cuando vas avisando y avisando (profeta Mou) de está posibilidad durante semanas… Lo sabes (y juegas con ello) para desviar la atención de tu juego insulso, aburrido y ramplón. Para desviar la atención de tu increíble capacidad para sacar lo peor de cada persona (Arbeloa, un ejemplo perfecto de jugador Mourinhizado hasta las trancas). Y, finalmente, para desviar la atención de una nueva derrota en casa ante el eterno rival, sin haber plantado cara y sin haber jugado a fútbol.

En Europa ya conocen a Mourinho. Aquí, le vamos conociendo (y sufriendo).

Por su parte, la prensa y los entrenadores (algunos de ellos mencionados por el propio Mou en su discurso – una bizarra mezcolanza de bravata de William Wallace en Braveheart con un dialogo de Juana de Arco con Dios Nuestro Señor) ya [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE].

En fin, quedan 90 minutos. Todo puede pasar en un choque de trenes como es un Barça Madrid. Veremos que sucede el próximo martes… y que gane el mejor.

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