El buen samaritano está siempre dispuesto a ayudar al prójimo. Pero incluso el buen samaritano tiene un límite en su inmensa bondad.

Sirva de ejemplo el siguiente vídeo. En él podemos ver como un motorista corren en auxilio de un conductor que ha olvidado su móvil y su cartera encima del techo de su coche.

El problema es que dicho conductor no parece entender las intenciones de esa buena persona y responde con bastante mala educación.

Una vez aclarada la situación (y superado el susodicho límite) podemos ver la venganza del buen samaritano.