Los peligros de un afeitado perfecto

El “afeitado perfecto” es el nirvana del rasurado facial masculino. Es un concepto abstracto que requiere una dedicación y pericia absoluta para que un hombre lo pueda llegar a alcanzar.

Solo entonces, en pleno éxtasis ante el espejo y tras las bofetaditas de rigor con el aftershave, se puede decir aquello de: “me ha quedado la cara suave como el culito de un bebé“.

Lo único que tienes que tener en cuenta es asegurarte antes de pronunciar estas palabras de no tener a “Pedobear” cerca. Por tu bien.

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