Si caminas por encima de la nieve o el hielo entra dentro de lo posible que patines y acabes por los suelos. Si encima llevas una lata de cerveza en la mano lo más probable es que salga volando y acabe por echarse a perder.

Es entonces cuando entra en acción el protocolo de seguridad para minimizar daños. Y dado que el trompazo es inevitable, el objetivo primordial es poner a salvo la cerveza.