Mourinho declara que, en el caso del dedo en el ojo, actuó con “naturalidad”

En lo que pasa cuando “castigas” una agresión en toda regla con una palmada en la espalda: al final el agresor se envalentona y se justifica con argumentos tan pueriles como la propia agresión.

Jose Mourinho (a.k.a Mou, The Special One), actual entrenador del Real Madrid, fue sancionado con dos partidos de suspensión en “finales de la Supercopa de España” y una multa irrisoria de 600€ (y otros 180€ a pagar por el club blanco).

Habría sido de justicia soltar una batería de “carcajadas en lata” y la banda sonora de Benny Hill en el momento de pronunciar la “sentencia”. La habría hecho más auténtica.

Después de que la institución que preside Florentino Pérez ejerciera toda la presión necesaria (y con la desinteresada ayuda de los organismos sancionadores del fútbol español) el insólito dedo en el ojo a Tito Vilanova, que dio la vuelta al mundo para vergüenza de quien conserve un poco de esta emoción humana, quedó a la altura de anécdota con la que sacar pecho y marcar paquete por parte de los más Mourinhistas.

Con dos cojones. Eso si… si al hijo de uno de estos le meten el dedo en el ojo en un partidillo de alevines habría que agarrarlo y amarrarlo para que no le metiera dos hostias al niño, al árbitro, al entrenador y al padre. ¿O no?

Fruto de consentir semejantes desfachateces surgen declaraciones de tan mal gusto como las que el entrenador portugués expuso en una entrevista concedida al diario turco Hurriyet. En ella, y muy lejos de lamentar su acción, afirma que actuó reaccionando a una provocación anterior: “El fútbol significa emoción y a veces te provocan. En algunas ocasiones reaccionas y en otras no. Pero en el caso que nos ocupa, ellos nos provocaron. Sí, pude haber actuado mal, pero actué de forma natural.”

¡Agárrense los machos!

Cuesta entender que conexiones neuronales llevan a una persona a pensar de esta manera tan peculiar, pero quizá esta otra parte de la entrevista puede ayudarnos un poco a conocer a este singular personaje: “Ellos se ven a sí mismos como iconos del fútbol y ellos me miran y ven también a un icono del fútbol. Me ven igual que a ellos. No es fácil manejar un vestuario así si no eres un icono del fútbol, no hay diferencia en el estatus entre ellos y yo“.

En fin, que si todo esto del fútbol es un show y un teatro, no me extraña que este tipo sea el “number one”. Eso si, en lo que a fútbol refiere, los números hablan por si mismos.

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