Opeth + Pain of Salvation – 22/11/2011, Sala Apolo de Barcelona

Lo primero es lo primero, me presento. Por las tierras de internet se me conoce por MeriLET, o Meri en el mundo real. Soy compañera de trabajo de Marius en Atrapalo.com, y voy a ser colaboradora ocasional (o no tan ocasional) en ytuquelees.net. Me podréis encontrar en las redes sociales por mi cuenta de Twitter @MeriLET.

Terminando con las formalidades, me dispongo a lo que venía: la crónica del concierto de Opeth + Pain of Salvation del pasado 22 de Noviembre en la Sala Apolo de Barcelona.

A modo de introducción, y solo para quien no les conozca, decir que las dos bandas comparten algunas similitudes. Ambos grupos provienen de Suecia (¡como Abba!) y tocan el denominado Rock Progresivo que tan popular hizo Pink Floyd allá en los 70. Y digo tocan, puesto que en el pasado sus composiciones solían poseer un carácter bastante más duro, y se les enmarcaba dentro del género del Metal Progresivo, o Death Metal Progresivo en el caso de Opeth.

Sus “frontman” son el multi-instrumentalista Daniel Gildenlöw (PoS), y el Jesucristo del Metal Mikael Åkerfeldt (Opeth), los cuales son los principales compositores y almas creativas de sus respectivas formaciones.
En la actualidad son dos de los mayores referentes de esta variedad musical; Opeth por su trayectoria y veteranía, y Pain of Salvation que están viviendo una reciente (y merecida) explosión de popularidad.

Mikael Åkerfeldt

Con puntualidad nórdica, empezaron los teloneros de gira Pain of Salvation. Esta fue la última oportunidad de ver a la banda tocar con el emblemático y virtuoso guitarrista de interminables rastas Johan Hallgren, que pronto abandonará el conjunto con el fin de poder dedicar más tiempo a su maldita familia, y al teclista de la banda, que por lo visto también emigra.

El –desgraciadamente breve– setlist que tenían preparado se centró principalmente en los dos últimos álbumes “Road Salt One” y “Road Salt Two“, aunque sin olvidar sus dos clásicos cortes “Ashes” y “Diffidentia”.

Gildenlöw y compañía dejaron patente que su puesta en escena merece la fama que han forjado a lo largo de sus giras, puesto que simplemente bordaron los temas interpretados nota tras nota, y conectaron plenamente con el respetable al no dejar de brincar ni parar quietos un solo momento. Un directo tan espectacular y arrollador como la voz cantante del grupo. 9/10

Y mientras los roadies iban recogiendo apresuradamente los trastos, se acercaba el turno de Opeth…

Ya es de sobras conocida la fijación del conjunto de Estocolmo por la mítica sala Apolo de Barcelona. Un local que, gracias a su clásica construcción en madera, dota a los conciertos que alberga de una acústica característica de lo más vintage. Aunque cabe decir, no obstante, que dada la magnitud del evento, probablemente Apolo no era la sala más adecuada para acoger tamaño aforo.
La sala no dejó de llenarse de melenudos a medida que se acercaba el plato fuerte de la noche, y aunque no llagaron a colgar el cartel de “sold-out”, el calor en el recinto llegó a ser asfixiante, y además obligó a los asistentes a repartirse por los laterales de la sala, donde la acústica se ve gravemente afectada (unas ocasionales, aunque bastante insoportables, saturaciones en los graves causadas por la reverberación, empañarían la actuación que estaba por llegar).

El sustain y lick inicial de “Through Pain to Heaven”, BSO de “Nosferatu”, agitó al público, pues es signo inequívoco de que el quinteto sale a escena. El carismático uruguayo Martín Méndez pisa el escenario, seguido de un setentero Åkerfeldt sensiblemente más pelón y delgaducho –¡Como Steve Jobs! (El de Mac)–, y tras este, el resto de la panda.

La lisérgica “The Devil’s Orchard” empezó a sonar junto las adulaciones del público. Servidora hubiese jurado que se limitaron a poner el CD original de no ser por los arreglos vocales que Åkerfeldt propinó al tema. Simplemente apoteósico.

Sin darse un respiro, continuaron con la tercera del nuevo larga duración: “I Feel the Dark”.

Tras el tema, Mikael se interesó por el estado anímico del público, y se declaró estar “contento”, tal y como sus caras indicaban. Así que nos regalaron “Face of Melinda”, uno de los mejores temas del álbum “Still Life”. Llegó el turno de las presentaciones, donde el líder –chisposo como nunca– se presentó a sí mismo como “Miguelito”, y se presta a creer que nadie entre el público conocía su nombre, puesto que la gente ya no dejó de corear “Miiiguelitooo…” canción tras canción.

Martín Méndez

“Porcelain Heart” sonó un semitono por debajo, y un tanto rara, aunque con el solo de batería de cinco minutos (sin exagerar) de Legolas Axenrot, todo se perdona. Nos dispuso una fiesta jazzera surtida de constantes blastbeats que le sirvieron para cerrar las bocas de algunos fans dudosos de su calidad como músico.

Se escucharon varias voces gritando desconsoladamente pidiendo temas antiguos más duros y guturales como “Ghost of Perdition”, pero de poco sirvieron, ya que a Miguelito le suda el mástil de la guitarra lo que a los fans nos gusta, y toca lo que le sale de los pedales. Y eso a los fans nos gusta. Así que continuaron con la sosa y tranquilona “Nepenthe”.

De tanto estar de pie les entró flojera de piernas, por lo que sacaron las guitarras españolas y decidieron sentarse para tocar tres temas acústicos, “The Throat of Winter” (un flamenco compuesto para el videojuego “God of War”), “Credence” y “Closure”, aunque un ruido eléctrico antes de que empezaran paró el show, y el cantante alarmado preguntó: “Can you hear this? What the fuck is that shit? … Space-rock! (risas). Y al retirar uno de los técnicos su guitarra acústica, espetó un “I’m gonna play air guitar for this song” provocando risas histéricas entre el público, que se acentuaron cuando el pipa se la devolvió y Mikael decidió imitar el intrusivo sonido. Nos cae la baba con este hombre.

Mikael Åkerfeldt

Más tarde llegó “Slither”, homenaje en su último LP al fallecido Ronnie James Dio (si no sabes quien es, ¿como has llegado a leer hasta aquí?), donde incluso hizo referencia al conocido gesto de los cuernos y la antigua pugna por su autoría entre Dio y Nikky Sixx (este último sacaba también el pulgar en la pose, “and that’s not as evil as \m/, palabrita de Miguelito).

Mikael Åkerfeldt

Con “A Fair Judgement” y “Porcelain Heart” cerraron el show. Para el bis de turno, el cual se hizo rogar un buen rato a grito de “Miguelito, Miguelito”, colocaron la guinda final con el que considero el segundo mejor tema del nuevo disco: “Folklore”, cuyo cierre consigue poner los pelos de punta en directo.

La gran incógnita de la noche era si Joakim Svalberg, el nuevo encargado a los teclados y melotrones, iba a dar la talla. Pues vaya si la dio. No se pudo apreciar diferencia alguna respecto al trabajo de su antecesor. Ahora tocará ver que tal se desenvuelve en el nuevo álbum del grupo, aunque para eso aún faltan un par o tres de años, así que poco nos importa de momento.
Lo que sí parece estar claro es que lamentablemente han renegado de sus orígenes, y podemos despedirnos de las voces guturales y los fraseos extremos por una buena temporada.

Esperaremos con ansia el regreso tanto de PoS, que vuelven como cabezas de cartel en febrero con renovados teclados y guitarra solista, como de Opeth, una banda que según su líder “No nos ofrecen nada más que música”, y esto a los fans, nos gusta. 8,5/10 (por la sala y un setlist poco diverso)

(Fotografías con licencia CC por Alterna2)

6 Replies to “Opeth + Pain of Salvation – 22/11/2011, Sala Apolo de Barcelona”

  1. ¡Bienvenida a YTuQueLeeS MeriLET!

    Esperamos poder disfrutar a menudo de tu prosa desatada y de tu buen gusto componiendo textos e imágenes… ¡que buena falta hacía por estos lares!

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