El perdón de Lucifer

Hoy en día, en general, cuando hablamos de Lucifer automáticamente pensamos en el origen de todo mal en este mundo, el causante de todas las desgracias, el gran rival de Dios que con él se disputa el control de la Creación. Es la némesis definitiva de Dios. ¿Lucifer y Dios se las podrían ver cara a cara en un combate sin igual, cuyos poderes rivalizarían y haría temblar la Creación? Tomemos la premisa de que Lucifer fue el ángel preferido de Dios. Aunque fuera el líder de toda la hueste de ángeles, Lucifer sigue siendo un ángel. Aceptemos que Dios es un ser omnipotente creador del universo, y que hizo al hombre a su imagen y semejanza. A partir de aquí podemos deducir que Dios podría llegar a comportarse de una forma parecida a la nuestra, aunque sus motivos nos sean ocultos. De hecho el Dios de los escritos se comporta de una forma bastante humana. Muestra amor e ira, a veces es autoritario y a veces aboga por el libre albedrío, es paciente hasta que se cansa y da un castigo. Se podría decir que se comporta de una forma parecida a la de nuestros padres. Dios también creo a los ángeles, y por tanto a Lucifer. Y cuando, según el mito, estalla la guerra entre los ángeles, Dios la termina arrojando a todos los rebeldes, incluido a Lucifer, fuera del Cielo. ¿Alguien que se enfrenta a un número ingente de ángeles y que los vence de una forma tan abrumadora se puede comparar con uno de ellos, que además se da el caso que se encuentra entre los vencidos?
¿Como encaja todo esto?¿Como encaja Lucifer y sus demonios en el Infierno? ¿Que hacen allí? ¿Tienen montada una fiesta orgiástica perpetua donde dan rienda suelta a sus más bajos instintos torturando a las almas de los humanos que llegan allí? ¡Vaya castigo! Y que generoso es Dios con los ángeles rebeldes que les da las almas de los hombres que se han ido en contra de sus designios. ¿Es que acaso Dios les ha perdonado y les ha dado otra función en el nuevo orden celestial creado con la aparición del hombre?

El Infierno de Lucifer

El Infierno, ese lugar terrible con olor a azufre, lleno de fuego y sufrimiento. ¿Sabéis cual es el verdadero infierno? No poder hacer lo único que os gusta hacer y sabéis hacer. Imaginad que sois artistas, dibujantes, vuestra vida es el dibujo, mirar un paisaje y plasmarlo con toda vuestra pasión en un lienzo. No sabéis hacer nada más, sin el arte la vida no tiene sentido. Ahora imaginaos que no podéis dibujar. Que no podéis siquiera ver ese paisaje para plasmarlo, que no tenéis lienzos, que no tenéis nada con que pintar o dibujar. Que no tenéis ni inspiración. Pero el deseo de pintar sigue ahí. Y veis como los demás dibujan y crean arte. Eso es el infierno.
¿Y el infierno de Lucifer, el ángel caído, cual sería? Como todos los ángeles, fue creado para servir a Dios. Su único propósito es servir a Dios. Pero ahora está desterrado del Cielo y no puede hacerlo. Su existencia inmortal ya no tiene sentido. El más bello ángel de la Creación marchitándose en su desesperanza eterna. ¿No podría ser que Lucifer y sus los ángeles rebeldes hubieran caído a la Tierra, donde podrían estar viviendo su infierno particular de no poder servir a su creador? Quizá estén caminando entre nosotros desde hace incontables años, intentando dar sentido a su vida de una forma u otra, sin poder morir, sin poder redimirse… Pero claro, esto sería una posibilidad entre muchas, si el mito de Lucifer fuera cierto.

La rebelión de Lucifer

¿Quién no conoce a Lucifer, el ángel caído, señor de los Infiernos? Dice el mito de Lucifer que era el primer arcángel de Dios, el más leal, el más hermoso. Sin embargo, cuando Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y ordenó a todos sus ángeles arrodillarse ante él, Lucifer se negó a hacerlo. Aquí las diversas versiones del mito dan una explicación diferente a la causa de este hecho. Algunas dicen que por orgullo personal no se quiso arrodillar ante el hombre, otras porque amaba tanto a Dios que no quería arrodillarse ante nadie que no fuera el propio Dios. Este hecho provoca una escisión entre los ángeles que deriva en una guerra celestial, hasta que Dios castiga a los rebeldes expulsándolos del Cielo.
Ahora imaginaos a Dios como un gran científico, con un gran laboratorio. Con sus grandes conocimientos construye un grupo de pequeños robots que le ayuden en sus tareas. Esos robots, inofensivos para el científico, tendrán una fuente de energía infinita, tendrán una inteligencia artificial que les permita aprender, y sólo obedecerán al científico. Y tiene tantos robots que crea una jerarquía de mando. El mejor modelo, al que ha construido con toda su pasión, y al que tiene gran cariño, le da el liderazgo de los demás robots. Pero un día, el científico descubre la biología, y decide crear un clon suyo, aunque bastante inferior a él y con menos capacidades. Y descubre que esa es su mejor obra. Más incluso que el mejor de sus robots ayudantes. Sus clones tienen una parte suya, y por lo tanto sus robots deberían obedecer a los recién creados clones, y así lo ordena. ¿No sería posible que la inteligencia artificial de algunos robots no supiera como actuar ante dos órdenes contradictorias? ¿No es lógico pensar que si el robot al mando toma una línea de acción, sea cual fuere, aquellos robots que están programados para seguirle le seguirían? ¿Y si los diferentes bandos creados determinaran que los demás robots están funcionando incorrectamente y llegaran a la conclusión de que hay que retirarlos del servicio? Ante el caos que se crearía el científico inicialmente no sabría como reaccionar. Sobretodo porque su robot preferido está en el bando que se niega a acatar sus ordenes. Al final el científico decidiría actuar, porque se esta quedando sin robots. ¿No es posible que debido al aprecio que tiene por sus robots el científico no desee destruirlos, pero en su ira los expulse de su laboratorio y les cierre las puertas para siempre?

¡Mama!¡Mama!¡Quiero ese (lindo) gatito!

Puedo imaginarme la escena … el niñito tirando de la manga de su papa/mama para enseñarle el “animalito” que quiere adoptar de una protectora de animales (por otra parte, una muy buena acción de la que deberíamos tomar nota).

-¡Este, este!
– ¿Estas seguro hijo? Vamos a ver…

– ¡Pero si es muy dócil! Anda, hazle unos mimitos anda…

Un vídeo viejuno, lo se, pero es que cada vez que lo veo me “destornillo” :)