Al igual que hicieran Jesper Olsen y Johan Cruyff en 1982, Messi y Suarez se sacaron de la manga una jugada con la que sorprendieron al Celta de Vigo: el penalti indirecto.

La cosa va de lanzar un penalti de forma que se convierta en un pase a un compañero en lugar de chutar directamente a portería. Y así, tras el pase en corto de Messi, Suarez se anotó el cuarto gol del Barcelona (que acabaría en 6 a 1 a favor de los azulgranas).