Poniendo a prueba los reflejos de un hombre

Por mucho que creamos que podemos controlar nuestros actos reflejos, la verdad es que hay cosas que están profundamente grabadas en nuestro subconsciente. Una de esas cosas es, por ejemplo, el movimiento instintivo que hacemos con la intención de evitar un posible daño corporal.

Solo hay que ver el siguiente vídeo para comprobar que el cristal que separa el rostro de la pelota es suficiente para que el cerebro del muchacho se mantenga firme y sin reacción alguna.

Pero la cosa cambia cuando el movimiento es más acelerado… y la pelota va en dirección al bajo-vientre del chico… entonces el cerebro pierde el control y poner los genitales a salvo se convierte en su único objetivo.

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