Cuatro turistas franceses cayeron al agua de una altura de 8 metros después de que el puente colgante que cruzaban, situado en Nueva Zelanda, se hundiera repentinamente. Se suponía que el puente, de 65 metros de largo, estaba preparado para soportar el paso simultaneo de muchas más personas (al menos una docena), pero la aterradora realidad es la que podemos ver en el siguiente vídeo.

Por suerte parece que ninguno de los cuatro sufrió heridas de consideración (aunque el susto ya no se lo quita nadie).

PD: Llama poderosamente la atención que, quizá por lo repentino e inesperado de la caída, a los turistas no les da tiempo ni de gritar antes de sumergirse en el agua.