Este jugador ruso no se tomó nada bien el recibir una tarjeta roja por lanzar indebidamente el balón en dirección al árbitro (después de ser objeto de varias faltas no señaladas por este mismo árbitro).

Su reacción, furibunda y explosiva, fue lanzar un violento puñetazo a la mandíbula del sorprendido muchacho, que dio con sus huesos en el suelo.

En fin, no es la primera vez (ni creo que, por desgracia, se la última) que vemos como alguien le da un puñetazo a un árbitro, pero creo que habría que sancionar de forma muy contundente estas acciones para intentar erradicarla de los campos de juego.