¿Quieres la pasta? Ven a por ella…

La leyenda del “fiero” perro guardián de toda la vida se desvanece ante la incursión de un nuevo y peligroso custodio.

Un gato. Si, un minino guardián apostado encima de lo que queremos tener a buen resguardo (en este caso, el dinero), y que, si es menester y sus zarpas no son suficiente elemento de disuasión, tiene un pistolón a lo “Harry el Sucio” a mano (y por la cara que pone parece estar deseando que le des una excusa para usarlo).

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