Parece ser que el conductor de este vehículo todoterreno no tenía la habilidad o la confianza suficiente como para afrontar la maniobra de estacionamiento con seguridad, así que uno de los ocupantes del mismo, con mucho más aplomo que él, se ofreció para sacarle del apuro.

El problema es que quizá ese segundo conductor se valoraba a si mismo por encima de sus propias habilidades (o quizá en lo que realmente destacaba era en el Carmaggedon) pero al final la cosa se puso fea de verdad (y no hablamos del típico arañazo o de tumbara una moto con un ligero toque…)

En fin, ya dicen que, al final, lo que cuenta son las buenas intenciones, ¿no? xD