Hay gente que vive muy al límite. Adictos a las emociones o, simplemente, inconscientes y desaprensivos que bien podrían optar a los famosos Premios Darwin.

Los requisitos para ganar esos premios son más bien poco deseables (sobretodo por parte de sus protagonistas), pero parece que cada año hay más y más candidatos (seguramente gracias a que tenemos mucha más facilidad para grabar vídeos y compartirlos en Internet).

La siguiente recopilación contiene un buen montón de situaciones sorprendentes (y en algunos casos estremecedoras) aunque no se puede decir que sean inesperadas (la víctima generalmente busca de forma “voluntaria” el desenlace de cada caso).