Sergio Ramos no es el primero ni será el último jugador de fútbol al que una buena repetición de la jugada deja en evidencia. Es lo que un polémico entrenador de cuyo nombre no quiero acordarme bautizó como “teatro del bueno”.

En este caso, durante el partido que enfrentó al Español con el Real Madrid, se pudo ver el buen maridaje entre Sergio Ramos y el teatro del bueno.

Corría el minuto 25 del encuentro cuando Sergio Ramos desvía un disparo a puerta del Español y cae fulminado al suelo quejándose de un pelotazo en la cara. Nadie de queja. Pero la repetición de la jugada no deja lugar a la duda… han sido manos clarísimas… ¡y el respetable aplaude por tan notable actuación!

De haber visto el árbitro la jugada (o si el jugador no hubiese tirado de método Stanislavski) esa acción habría supuesto su expulsión por doble amarilla.

Sergio Ramos y el teatro