Donde caben dos caben 3, donde caben 3…

Parece que los gatos no le hacen ascos a esto de vivir apretujados los unos con los otros. Aplican perfectamente el dicho ese de “donde caben dos caben 3” (versión caja de cartón).

Los humanos deberíamos tomar buena nota de esta flexibilidad gatuna, pues si la cosa sigue por estos derroteros no me extrañaría que nos acaben apilando de forma similar (¡y ay de ti que te quejes!).

Compartiendo el espacio, como buenos hermanos

Es evidente que este rascador es el “mejor sitio de la casa” para echarse una siesta. Es por eso que esta manada de gatitos al completo se contorsiona tanto como haga falta para embutirse en el poco espacio disponible… ¡aunque sea unos encima de otros!