El plátano olímpico, camino a Londres 2012

Sucedió en Guildford, una importante ciudad del sur de Inglaterra y capital del condado de Surrey. Todos estaban pendientes del paso del atleta con la antorcha (conteniendo esta a su vez la llama olímpica) hacia su destino: la inauguración de los juegos olímpicos de Londres. Hasta aquí todo bastante normal.

Lo que no debían esperar los ansiosos espectadores era contemplar una nueva modalidad en esta antigua tradición de la antorcha olímpica.

Un empleado de la empresa de desarrollo de videojuegos Media Molecule (LittleBigPlanet) saltó a la calle portando orgulloso en su mano “el plátano olímpico” (o banana olímpica) y empezó su carrera hacia Londres.

Por desgracia a los policías desplegados para mantener la seguridad del evento no les acabó de convencer esta nueva especialidad y decidieron detener la carrera de este intrépido desarrollador.

Bananaman o simplemente otro WTF japonés

Los creativos comerciales de la marca Dole (una compañía norteamericana de fruta) decidieron que, para su campaña en Japón, necesitaban crear la imagen de un superheroe que se pudiera relacionar con el sector de la fruta. ¿Y que mejor que bananaman?

Nota: Bueno, la verdad es que todo lo anterior carece de total veracidad, pero es muy probable que tenga algún parecido, aunque remoto, con lo que pasara, hipotéticamente, en realidad.

¿Quién sabe si esta idea se podría exportar a España y crear nuestro propio Platanitoman?

Bad Romance de Lady Gaga y el niño de la banana: anatomía de un vídeo de éxito

No sabemos si la intención de la pérfida madre de este niño era convertir este vídeo en uno de los más vistos en youtube, pero si uno analiza sus elementos (a posteriori) descubre que contiene todos los ingredientes del éxito… un niño algo pasado de kilos con inquietudes musicales y una gran admiración por Lady Gaga, un pijama varias tallas más pequeño de lo que correspondería, una rigurosa voz en directo, una coreografía atrevida y original, un plátano como micrófono… y un padre que va pululando por detrás de la escena … ¡en paños menores!