Doritos y Pepsi Max llenan de nuevo las iglesias

La blasfemia llega de mano de la comida basura para ultrajar el sagrado lugar de congregación que son las iglesias. Doritos y Pepsi Max son, en sentido figurado, cual Prostituta de Babilonia, que, con sabrosos y dulces cantos de sirena, piensan atraer a nuevos feligreses.

Solo falta añadir unas hamburguesas al menú y pasar anuncios de la teletienda bajo el púlpito del cura para acabar de amenizar las misas

Bromas aparte, curioso vídeo que pertenece a un concurso lanzado por Doritos y Pepsi Max para encontrar el anunció que aparecerá en la Super Bowl 2011.