Una jauría de lobos en una autopista sorprende a la policía

Este vídeo es un auténtico WTF. El policía de tráfico (parece que la acción se sitúa en Rusia) se dispone a informar (y suponemos que a extender una buena receta) a un conductor cuyo coche tiene averiada una de las luces delanteras.

Mientras esperan, detenidos en el arcén, una numerosa manada de lobos (o de perros salvajes, no se llega a apreciar del todo) aparece de repente y obliga al sorprendido policía a buscar refugio en el coche “infractor”.

Como girar un camión cargado y con remolque en un palmo de tierra

A veces ocurre que queremos aparcar el coche en ciudad y nos da pereza por la gran cantidad de maniobras que nos va a exigir el estacionamiento (los palurdos que te pitan a los 2 segundos de empezar a maniobrar tampoco ayudan).

Pues imagina eso con un camión cargado de troncos, en una pendiente de un camino rural, con un remolque y con el espacio justo para girar.

El vídeo que sigue es una demostración práctica de como maniobrar un camión cargado y con con remolque en un pequeño espacio de tierra para girar completamente el vehículo y encararse en la dirección contraria.

Un conductor borracho la lía gorda en una gasolinera [Epic Fail]

Ya lo decía Stewe Wonder, muy acertadamente en su famosa canción: si bebes no conduzcas. Podía haber especificado un poco más y haber añadido “tampoco vayas trompa a la gasolinera“, pero quizá la letra habría perdido parte de su lírica, ¿no?

El conductor del siguiente vídeo, por lo que sabemos, iba borracho como una cuba. Se encontraba haciendo cola en la gasolinera, esperando pacientemente (en su estado etílico) su turno. Pero entonces parece que ocurrió lo inevitable. Confundió los pedales y empezó a chocar y a dar volantazos… y encima le debió de entrar el pánico, pues en lugar de detener el coche parece que intentó emprender una enloquecida huida que podía haber acabado en tragedia.

La acción empieza sobre el minuto 0:50

Vamos, que la lió parda el tío…

Oliver Sacks y el caso del hombre que confundió a su mujer con un sombrero

El señor P. era un eminente músico que había acudido a la consulta de un neurólogo porque tenía problemas para identificar las cosas de su entorno. En alguna ocasión lo habían sorprendido dando palmaditas en la parte superior de las bocas de incendios creyéndolas cabecitas de niños o iniciando una conversación con el picaporte de una puerta. Tras la revisión, el señor P. salió de la consulta. De repente, se detuvo en seco, rodeó el coche y se dirigió al asiento que ocupaba su mujer, la agarró del cuello de la camisa y por las orejas e intentó ponérsela en la cabeza.

En este caso concreto, el señor P. padecía una pérdida cognitiva aguda: su cerebro era capaz de ver, oír, sentir y escuchar perfectamente, pero no podía emitir juicios personales. No era capaz de ver la totalidad de las cosas, sólo veía detalles, pero nunca establecía relación con la imagen como un todo. Hasta un niño identificaría inmediatamente un guante como un guante, lo vería como algo familiar, asociado a una mano. El señor P, no. Es por eso que metía, por ejemplo, a su mujer en la misma categoría conceptual que un paraguas o un sombrero. Podía identificar el esquema sin captar en absoluto la realidad. Aunque suene inverosímil, este caso es real y fue estudiado por el famoso neurólogo británico Oliver Sacks, quien ha revolucionado, según la opinión de muchos especialistas, la comprensión que la medicina moderna tenía del cerebro.

Portada del libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" de Oliver Sacks
Oliver Sacks, escribe libros de historias clínicas como si fuesen novelas, es adicto a las piscinas, Star Trek y a los helechos pero, sobre todo, se ha convertido, junto con Stephen Hawking, en uno de los principales divulgadores del pensamiento científico entre el gran público. Sus libros, reúnen talento literario y rigor científico. Pero, por sobre todo, describen la vida allí donde ésta resulta más apasionante: en el interior del ser humano, en su juicio, en su memoria. Y elige, para iluminar el enigma, la diferencia, la enfermedad, la pérdida; situación que pone al paciente ante la necesidad de construir una nueva realidad, un nuevo juicio.
Luego de que Sacks lo examinara, el Señor P le preguntó: “ya veo que le parezco a usted un caso interesante. ¿Puede decirme qué trastorno tengo y aconsejarme algo?. A lo que médico respondió: “no puedo decirle cuál es el problema, pero le diré lo que me parece magnífico de usted. Es usted un músico maravilloso y la música es su vida. Lo que yo prescribiría, en un caso como el suyo, sería una vida que consistiese enteramente en música.

La música ha sido el centro de su vida, conviértala ahora en la totalidad”. Es evidente que en este caso, el músico no era capaz de hacer un juicio cognitivo. El juicio es intuitivo, personal, global y concreto: “vemos” cómo están las cosas, en relación unas con otras y consigo mismas. Era precisamente este marco, esta relación, lo que le faltaba al doctor P. Pero, a pesar de no existir la cura para el Señor P, Sacks le marcó el camino para sacar ventaja de sus capacidades y así poder adaptarse al caos dentro de su mente.

Fuente | http://www.clarin.com

La intro de Star Trek: la nueva generación decía que el Espacio es la última frontera. Después de leer este caso parece que, en realidad, la última frontera es el conocimiento del cerebro humano.

Oliver Sacks | Página Oficial