Arturo Fernández y «la gente fea de las manifestaciones»

En opinión del veterano actor Arturo Fernández la gente no debería salir a la calle a protestar por la situación política y económica del país. Un de sus razones del actor galardonado con el Premio de Teatro de la Comunidad de Madrid es tan contundente como el siguiente: «porque en las manifestaciones yo en mi vida he visto gente más fea. ¿Pero cómo es posible? A estos no los veo por la calle. Deben de tenerlos en campos de concentración. Porque no lo puedo entender. Y dicen: ¡Que salga la manada! Y ahí van…».

Y por si fuera poco añadió: «los países que viven exclusivamente del turismo, si un día les da por poner en grandes fotografías en su país la foto de cuando salen a la calle aquí, y ponen “con lo que te vas a encontrar”, a España no viene ni el Tato. Hay que poner gente guapa. La gente guapa siempre funciona, y no hay gente fea, excepto estos, que no sé donde fueron a por ellos».

Pero tengamos en cuenta el contexto donde fueron pronunciadas. Ni más ni menos que en el infame plató del programa de Intereconomía “El gato al agua”… si es que ya dicen que algunos ambientes incitan a la locura… ¡solo hay que ver las sonrisas socarronas (casi malévolas) del grupo de “periodistas” del programa!

Una breve reflexión sobre Intereconomía TV, Catalunya y el odio

Hoy, estando de vacaciones en Galicia, después de cenar estaba haciendo zápping en la tele y, para mi desgracia, he ido a darme en los morros con un canal objetivo donde los haya: Intereconomía TV.

En este canal (y como ya viene siendo tónica habitual) se cagan en los catalanes y todo lo que nos rodea. No me gusta para nada entrar en estos “fregaos” pero ya no puedo más. Hay un cierto número de gente en España, creciendo día a día, que si de ellos dependiera, querrían ver a Catalunya (la “ny” suena igual que la “ñ”) quemada, saqueada, arruinada y olvidada por todos. Y esto duele.

Duele porqué los catalanes nos sentimos identificados con una lengua, historia y cultura propia y queremos que se nos sea reconocida y aceptada. Yo no reniego de España (y como yo una gran parte de la sociedad catalana) y aceptamos su lengua, historia y cultura, pero cada día que pasa, el odio hacia nosotros crece y se vuelve visceral, hipócrita y como siempre ocurre, ignorante, sin opinión. Y repito, duele.

Volviendo al tema original, en Intereconomía TV se pueden leer los SMS de este tipo de gente. Un “exempli gratia” de ello es:

  • “Yo ya no compro productos catalanes”
  • “Franco, vuelve por favor y termina la faena en Cataluña”
  • “Código de barra que empiece por 15 es catalán. Boicot a Cataluña”
  • “Si me dieran trabajo, me iría de Cataluña”
  • “Tendría que haber otro Gral. Batet, que se los cargaba a todos. Viva España”
  • “En Cataluña pronto se cambiarán toros por tiros”

Simplemente expondré, por puntos, mi opinión al respecto:

  • Desde siempre en Catalunya nos hemos sentido atacados y, en cierta manera, expoliados, y por ello reclamamos lo que creemos que es nuestro.
  • Si tanto nos odian, si tanto nos quieren ver muertos, ¿porqué no nos dejan tener la posibilidad de decidir ser libres?
  • Si tanto nos odian porqué vienen a trabajar a un sitio donde saben que tenemos lengua y cultura propia?
  • ¿Boicot económico? Bueno, si no quieren los productos hechos aquí que tampoco acepten nuestro asqueroso dinero catalán.
  • Se nos tacha de intolerantes e insolidarios. Bueno, cabe remarcar que damos una gran cantidad de dinero de nuestros impuestos a comunidades autónomas que nos desprecian. ¿Somos insolidarios? Defendemos nuestra lengua y cultura porque se empeñan en reducirla a un recuerdo anecdótico. ¿Somos intolerantes por querer mantener viva nuestra cultura?
  • Hay demasiados intereses en crear conflictos y de ello se aprovechan. De la ignorancia del pueblo… y eso nos perjudica a todos.

Supongo que he escrito este post dejándome llevar por las entrañas y el corazón. Hay demasiada ignorancia e hipocresía y todo está sumamente manipulado y mediatizado.

Duele y brindo una invitación a todos aquellos que opinan así para que se den cuenta de la realidad.

Para terminar, una reflexión: prefiero ser un extranjero en España que odiado en ella.