La triste historia de un gruñón

Un hombre con cara de pocos amigos. Es el perfecto gruñón. Mala cara por la mañana, mala cara al mediodía y mala cara por la noche. Todo el mundo puede percibir su mal rollo.

Pero la realidad es que detrás de esa “mala cara” se esconde, simplemente, alguien profundamente triste.