Abraza a un programador (a ritmo de blues)

El triste blues del programador.
Talento y creatividad en manos de grandes gestores de humo o peor, de cadenas de producción.
Revolucionarias metodologías que ahogan cualquier posibilidad de realizarse como profesional.
El eslabón mas débil. ¡Todos saben más que tu!

Y ahora la crisis… ¡todo esto merece un blues!

Si te cruzas con un programador, dale un abrazo.