Increíble estatua de un general de la antigua China

Esta estatua ha sido recientemente presentada en acaba de ser presentado en Jingzhou, China. Se trata de un monumento de 58 metros de altura, unas 1320 toneladas de peso y unas 4000 láminas de bronce.

Como curiosidad decir que ha sido diseñada por Han Meilin, el mismo que se encargó de diseñar las mascotas de las Olimpiadas de Beijing 2008, y es tan inmenso que contiene un museo enorme en su interior.

Increíble, ¿no? Pues a pesar de lo enorme de su tamaño no se encuentra ni tan siquiera en el top 5 de las estatuas más gigantescas.

Estatua de un general de la antigua China

Éric Cantona nos explica como acabar con el sistema: empezando por los bancos

Eric Cantona, el legendario ex-jugador de fútbol francés, siempre se caracterizó por ser una persona directa y poco dada al subterfugio. El mejor futbolista del siglo XX según los hinchas del Manchester United nunca ha ocultado un carácter fuerte y, en ciertos aspectos, ciertamente díscolo.

Ahora, años después de su retirada de los campos de fútbol, parece que le ha declarado la guerra al sistema. No se hasta que punto Eric Cantona está involucrado en estos movimientos de lucha contra el sistema, pero parece que el frances ha dado con el talón de Aquiles de su presa.

Según Cantona de poco sirven 3 millones de personas con pancartas por las calles. Lo que realmente haría daño al sistema sería que esos 3 millones de personas retirasen al unisono su dinero de los bancos donde, amablemente, se lo guardan.

«Para hablar de revolución, no vamos a tomar las armas. No vamos a matar a nadie. Pero se puede hacer algo muy sencillo… El sistema está edificado sobre el poder de los bancos. Por lo tanto puede ser destruido a través de los bancos. En lugar de hacer kilómetros para manifestar en la calle, vas al banco de tu pueblo y retiras tu dinero», dice Cantona.

Es lo que llama “una revolución total”. Revolucionario sería, sin duda.

Di Stefano y Butragueño apoyan públicamente a Jose Mourinho… porque gana

El Real Madrid, como todo gran club que se precie, necesita ganar… ganar títulos. Los merengues llevaban demasiados años “en blanco” como para estarse con tonterías.

Por esa misma razón echaron a un entrenador como Pellegrini (que logró unos números de infarto y que acabó la pasada liga con un equipo a gran nivel) y ficharon a Jose Mourinho, un hombre que ha demostrado que sabe rentabilizar su elevado sueldo a base de victorias y títulos, pero que lleva con él un áurea de taimado, grosero y provocador.



Buena cuenta de ello da el lamentable episodio de Mourinho con Manolo Preciado (prepartido y postpartido), las provocaciones en San Siro, las provocaciones hacia Guardiola (en la linea de las que mantenía en su momento con Ferguson cuando estaba en la Premier League), etc.

¿Pero donde deja todo esto el famoso y castizo orgullo señorial de los madridistas? ¿Como encaja un entrenador de estas características en un club cuyo público no tuvo reparos en levantarse y aplaudir el juego de un estratosférico (y azulgrana) Ronaldinho?

Se de buena tinta que a muchos madridistas no les gusta el estilo del portugués, que preferirían que se limitara a hacer su trabajo (que tan bien hace) y dejara a su Mr. Hyde en casa. A muchos madridistas no les debe gustar ser un objetivo a abatir por el resto de clubs, enfurecidos por los menosprecios del entrenador luso (y calentados, ya de paso, por un Cristiano Ronaldo que le va a la zaga).

Pero es muy grande la apuesta que se hace con Jose Mourinho como para permitir que la polémica siga creciendo. Di Stefano y Emilio Butragueño, dos pesos pesados del club blanco ya han salido en defensa de su díscolo empleado.

La única bronca que tienen es que Mourinho está triunfando“, dice Di Stefano, presidente de honor del Real Madrid.

Emilo Butragueño, el legendario jugador que dio nombre a una quinta de jugadores blancos, afirma: “Cada uno tiene su carácter, y que cualquiera, en un momento determinado, puede perder los nervios“.

Mourinho está acostumbrado a ganar, a entrenar equipos importantes y maneja muy bien ese tipo de situaciones. No le fichamos para hacer amigos, sino para que haga al equipo campeón y está demostrando que es un grandísimo entrenador“, añade el Buitre.

¿Todo vale para ganar? Parece que si… mientras gane.

Grandes momentos televisivos

Uno de los pioneros en esto del “zapping” televisivo fue un mítico programa de TV3 llamado “Malalts de Tele“. Ya entonces se ocupaban de recopilar esos momentos históricos que nunca te cansas de volver a ver.

A destacar en esta ocasión la genial lección de Leticia Sabater y sus sinónimos, así como el casi legendario Pelegrí Pelegrí (¿De donde soy o de donde vengo?).

Y recordad amigos: “Cuando conduzcáis, no cojáis el coche” xD

Penalti a lo Panenka: El origen

Cada vez que en un partido de fútbol se va a lanzar un penalti, y sobretodo si resulta decisivo, sale a relucir el concepto de “penalti a lo Panenka”. La mayoría sabe más o menos lo que significa: ejecutar el penalti con un chut por el centro, suave, en ligera vaselina y esperando que el portero se haya lanzado a una banda para que le resulte imposible reaccionar.

Recientemente, durante el Real Madrid – Getafe, Casquero intentó ejecutar un inocente (y horrible) penalti a lo Panenka, aunque en esa ocasión Casillas lo detuvo con suma facilidad. Lo que ya no sabe todo el mundo es el origen de este tipo de lanzamiento.

Todo se origina en en la final de la Eurocopa de fútbol de 1976, donde se enfrentaban Checoslovaquia y Alemania Federal.

Llegado el final del encuentro con resultado de empate en el marcador, se procedió a la tanda de penaltis. Finalmente, Antonín Panenka, jugador de la selección de Checoslovaquia, tuvo la responsabilidad de lanzar el penalti decisivo para su equipo. Bajo los palos, el legendario portero del Bayern Munich, Sepp Maier conocido con el apodo de “El Gato”, el mejor portero del mundo en esos momentos.

Panenka tenía en sus botas la posibilidad histórica de hacer campeona de Europa a su selección nacional. Solo un penalti se interponía entre el éxito o el fracaso … una gran presión y responsabilidad que el jugador Checoslovaco resolvió de la siguiente manera…