El drama de afeitarse: ¿Cuantas cuchillas son necesarias para un perfecto afeitado?

Dicen los entendidos que es muy posible que el afeitado tenga una historia de más de 20.000 años.

Una buena pista de su antigüedad la podemos encontrar en algunas pinturas rupestres encontradas en cuevas y donde se pueden ver claramente hombres barbudos y hombres rasurados.

Mucho tardó la humanidad en descubrir que el filo de ciertos metales podía usarse para facilitar el deshacerse con mas facilidad del vello facial (y corporal, como bien sabemos que hacían los antiguos egipcios y otras culturas que ya se acicalaban a conciencia).

Es de suponer que en esos tiempos prehistóricos usaban piedras afiladas (sílex probablemente) o el muy socorrido sistema del tirón (de que viene ese famoso dicho de que “para lucir hay que sufrir”).

Las diferentes civilizaciones han ido teniendo opiniones y métodos para el afeitado muy particulares. Los griegos, por ejemplo, eran bastante dados al afeitado, mientras que los romanos no les importaba ir un poco mas peludos.

Durante la oscura edad media proliferó la profesión de barbero, que no solo abarcaba el tema de rasurado y recorte del vello facial, sino que se encargaba de muchos asuntos de índole médica (lo mismo te recorto la barba que te saco una muela).

Pero la historia moderna del afeitado (y el objetivo de este post) pasa indudablemente por el señor Gillette.

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