El gato camorrista

El gato del siguiente vídeo parece que es, por naturaleza, un poco camorrista. A tal punto llega su ansia de pelea que no le pasa ni una ni a su propio reflejo en el espejo. Un gato camorrista que, muy a su pesar, en esta ocasión no pudo pasar de tablas con su adversario xD

El espejo delator

Con este título tan en la línea Edgan Allan Poe (el espejo delator) nos llega esta imagen que nos demuestra que siempre hay que estar atento a los detalles.

En la foto que adjuntamos podemos ver a una campechana muchacha probándose unas divertidas gafas.

La cosa podría quedar en anécdota si no fuera por el reflejo del espejo que queda a la derecha de la chica… allí queda retratado una tercera persona que “observa” como de bien le quedan los tejanos por la parte del trasero

xD

el espejo delator

Una foto ante el espejo «con sorpresa»

Andaaaa…. – Le dijo él – Mándame una foto de esa sonrisa tan bonita. ¿Que ahora mismo no puedes? Andaaaa… ¡Porfi!

Y ella, aunque estaba en un momento en que la soledad y la introspección suele ser habitual, le acabó mandando una foto de “su bonita sonrisa”.

Con lo que no contaba era con el “bonito” efecto que iban a crear ese inocente juego de espejos del baño… xD

– ¡Ah! ¿Y decías que estabas pensando en mi…? :O

Fotos de chicas ante el espejo (I)

Estas chicas parece que tienen cierta fascinación por verse reflejadas en el espejo. Tanto es el embeleso que sienten ante su propia imagen que han querido compartir tan bella refracción con el resto del mundo.

Por suerte para sus necesidades narcisistas (y las nuestras vouyeristas), en la era de los smartphones, lo difícil es no tener una cámara digital a mano.

Teorema de Pavlov: Demostración

Iván Petróvich Pávlov (en ruso: Ива́н Петро́вич Па́влов), (Riazán, 14 de septiembre de 1849 – † San Petersburgo, 27 de febrero de 1936), fue un fisiólogo ruso.[…]

[…] Pávlov es conocido sobre todo por formular la ley del reflejo condicionado, que desarrolló entre 1890 y 1900 después de que su ayudante E.B. Twimyer observara que la salivación de los perros que utilizaban en sus experimentos se producía ante la presencia de comida o de los propios experimentadores, y luego determinó que podía ser resultado de una actividad psíquica. Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar una campana justo antes de dar alimento a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre, comenzaba a salivar nada más oír el sonido de la campana.

¿Que pasaría si este teorema lo aplicáramos a los humanos?

Sin palabras :)