El billete, por favor [dormidos en el tren]

Hay personas que es sentarse en un confortable asiento de tren o metro y caen fulminados en los brazos de Morfeo. Y eso no sería un gran inconveniente (salvo quizá saltarse la parada deseada) salvo por las dificultades que añade a la desagradecida tarea de los revisores.

Así es. Esos pobres trabajadores cuyas obligaciones laborales incluyen verificar que no eres una especie de delincuente lowcost y que tu ticket está en orden (timbrado, con sus zonas correspondientes, etc).

Queda claro que si el “sospechoso” está soñando vete tu a saber con que, pues difícilmente va a facilitarle el trabajo, ¿verdad? Bueno, un toque o dos en el hombro suele bastar en la mayoría de los casos… ¡Pero no en todos! ¡Los hay que dormirían en medio de un bombardeo aéreo! Ah, y sin duda también los habrá que sencillamente se hacen los dormidos, claro.

Entonces es cuando los amigos del enredo se apuntan a la fiesta y le echan una mano al personal del tren… ¡y una mano al cuello de los bellos durmientes!