Recopilación de actos de bondad humana captados por una cámara

En el siglo XVIII decía el filósofo franco-helvético Jean-Jacques Rousseau aquello de que «el hombre es bueno por naturaleza» y no se yo si ya en aquellos tiempos a más de uno se le escaparía una sonrisa socarrona.

Es muy probable, pero la verdad es que si se mira atentamente se pueden ver pequeños actos de bondad humana a diario, a veces simplemente detalles, buenos actos que facilitan la convivencia y que pueden hacernos pensar que, quizá, en el fondo Rousseau tenía razón… aunque, evidentemente, un solo fragmento del pensamiento de este filósofo no es representativa de la globalidad de su razonamiento.

«El principio fundamental de toda moral… es que el hombre es un ser naturalmente bueno, amante de la justicia y del orden, que no hay perversidad original alguna en el corazón humano y que los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos.»

Veamos en cualquier caso una recopilación de actos de bondad captados principalmente por cámaras instaladas en automóviles. Al menos, aunque alguno puede discrepar con los postulados de Rousseau, puede que otros recuperen la fe (ni que sea un poquito) en el ser humano.

20 hechos sorprendentes sobre el cuerpo humano (que quizá no sabías)

  1. Cada hora mil millones de células del cuerpo son reemplazadas
  2. El ojo de un ser humano puede distinguir 500 tonalidades de gris.
  3. Los fémures humanos son más fuertes que el hormigón.
  4. El corazón humano genera suficiente presión para proyectar un chorro de sangre a 30 pies (9 m).
  5. Nuestros ojos son siempre del mismo tamaño desde el nacimiento, pero nuestra nariz y orejas nunca dejan de crecer.
  6. La tos sale de la boca a un promedio de 60 millas (96,5 km) por hora.
  7. Los pelos de la barba son los que crecen más rápidamente en el cuerpo humano. Si un hombre no se recortara nunca la barba esta le crecería un promedio de 30 pies a lo largo de su vida.
  8. Los ojos de los bebés no producen lágrimas hasta que el bebé tiene, aproximadamente, de seis a ocho semanas de edad.
  9. Cada persona tiene una impresión de lengua única.
  10. Un estornudo puede superar la velocidad de 100 mph.
  11. Las células muertas en el cuerpo en última instancia, van a los riñones para su excreción.
  12. La sonrisa es la expresión facial más frecuente. Una sonrisa puede usar de 5 a 53 músculos faciales.
  13. Una de cada 20 personas tiene una costilla adicional.
  14. Las personas con piel más oscura no se arruga más rápido que las personas con piel más clara.
  15. La sangre humana recorre 60,000 millas (96,540 km) por día en su viaje a través del cuerpo.
  16. El 85% de la población puede enroscar su lengua en un tubo.
  17. Los alimentos tardan unos siete segundos para pasar de la boca hasta el estómago a través del esófago.
  18. Corazón de la mujer late más rápido que el de los hombres.
  19. En un día, un corazón late 100.000 veces.
  20. El pelo se produce con la misma sustancia que las uñas.

Oliver Sacks y el caso del hombre que confundió a su mujer con un sombrero

El señor P. era un eminente músico que había acudido a la consulta de un neurólogo porque tenía problemas para identificar las cosas de su entorno. En alguna ocasión lo habían sorprendido dando palmaditas en la parte superior de las bocas de incendios creyéndolas cabecitas de niños o iniciando una conversación con el picaporte de una puerta. Tras la revisión, el señor P. salió de la consulta. De repente, se detuvo en seco, rodeó el coche y se dirigió al asiento que ocupaba su mujer, la agarró del cuello de la camisa y por las orejas e intentó ponérsela en la cabeza.

En este caso concreto, el señor P. padecía una pérdida cognitiva aguda: su cerebro era capaz de ver, oír, sentir y escuchar perfectamente, pero no podía emitir juicios personales. No era capaz de ver la totalidad de las cosas, sólo veía detalles, pero nunca establecía relación con la imagen como un todo. Hasta un niño identificaría inmediatamente un guante como un guante, lo vería como algo familiar, asociado a una mano. El señor P, no. Es por eso que metía, por ejemplo, a su mujer en la misma categoría conceptual que un paraguas o un sombrero. Podía identificar el esquema sin captar en absoluto la realidad. Aunque suene inverosímil, este caso es real y fue estudiado por el famoso neurólogo británico Oliver Sacks, quien ha revolucionado, según la opinión de muchos especialistas, la comprensión que la medicina moderna tenía del cerebro.

Portada del libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" de Oliver Sacks
Oliver Sacks, escribe libros de historias clínicas como si fuesen novelas, es adicto a las piscinas, Star Trek y a los helechos pero, sobre todo, se ha convertido, junto con Stephen Hawking, en uno de los principales divulgadores del pensamiento científico entre el gran público. Sus libros, reúnen talento literario y rigor científico. Pero, por sobre todo, describen la vida allí donde ésta resulta más apasionante: en el interior del ser humano, en su juicio, en su memoria. Y elige, para iluminar el enigma, la diferencia, la enfermedad, la pérdida; situación que pone al paciente ante la necesidad de construir una nueva realidad, un nuevo juicio.
Luego de que Sacks lo examinara, el Señor P le preguntó: “ya veo que le parezco a usted un caso interesante. ¿Puede decirme qué trastorno tengo y aconsejarme algo?. A lo que médico respondió: “no puedo decirle cuál es el problema, pero le diré lo que me parece magnífico de usted. Es usted un músico maravilloso y la música es su vida. Lo que yo prescribiría, en un caso como el suyo, sería una vida que consistiese enteramente en música.

La música ha sido el centro de su vida, conviértala ahora en la totalidad”. Es evidente que en este caso, el músico no era capaz de hacer un juicio cognitivo. El juicio es intuitivo, personal, global y concreto: “vemos” cómo están las cosas, en relación unas con otras y consigo mismas. Era precisamente este marco, esta relación, lo que le faltaba al doctor P. Pero, a pesar de no existir la cura para el Señor P, Sacks le marcó el camino para sacar ventaja de sus capacidades y así poder adaptarse al caos dentro de su mente.

Fuente | http://www.clarin.com

La intro de Star Trek: la nueva generación decía que el Espacio es la última frontera. Después de leer este caso parece que, en realidad, la última frontera es el conocimiento del cerebro humano.

Oliver Sacks | Página Oficial

El robot humanoide de Toyota corriendo a 7 Km/h

Hasta hace poco parecía que Honda, con su famoso robot ASIMO tenía la exclusiva en esto de espectaculares demostraciones de avances en el campo de la robótica. Pero aun con el handicap de haber entrado en el sector mucho después Toyota ha presentado un robot que nada tiene que envidiar al loado ASIMO.

En el siguiente vídeo podréis ver con que suavidad se mueve este robot, manteniendo perfectamente el equilibrio y, quizá lo mas espectacular, como se pega una pequeña carrera a 7 Km/h.

Esperemos que, en lo mas hondo de su circuitería, sus creadores no se hayan olvidado de integrarle las leyes de la robótica de Asimov.

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Esperemos que graben esas leyes tan profundamente en sus robot que los militares no puedan quitarlas jamas. [/utopic mode off]