Campaña de tráfico efectiva: “Si te escoñas, ya no hay hospital”

No es que las campañas plagadas de efectos especiales, con aberrantes y sangrientas recreaciones de accidentes de tráfico en pantalla no funcionaran como persuasión para la prudencia (afortunadamente las muertes en accidentes de tráfico en carreteras españolas descienden año tras año), pero los tiempos no están como para currarse campañas televisivas espectaculares. Hay que ir al grano y hacer que el personal se jiñe directamente.

Conduce con responsabilidad. Si te escoñas, ya no hay hospital“.

Una buena manera de ahorrar en sanidad y evitar accidentes mediante una campaña de tráfico contundente (imprescindible en estos tiempos de crisis, recortes y recapitalizaciones de bancos).

(!Gracias Erny!)

Señalizando el tránsito de noche en Rusia Fail

Debe ser muy aburrido esto de que te dejen de noche en medio de una carretera con un pirulo de esos luminosos y tengas que estar pendiente de controlar los escasos coches que se acerquen a tu posición.

Quizá es por eso que algunos empiezan a tratar de realizar proezas y malabarismos con el indicador luminoso

Pero vamos, ¡que una cosa es intentar entretenerse y otro provocar que casi te atropellen por torpe! :D

El Caos abre un vórtice en Vietnam

Para los que se quejan de las rotondas infernales de Barcelona (u otras capitales europeas… excepto alguna que otra italiana xD).

Un auténtico caos circulatorio que nos recuerda a un enjambre compuesto por una infinidad de motos (y algún que otro coche) dando vueltas y vueltas a una rotonda que no existe. Con una sinfonía de cláxones de fondo y la sensación de que el vórtice del Caos los engullirá a todos de un momento a otro…

A la caza del infractor

Los radares de velocidad media han llegado. Ahora, aunque te hagas el listillo, reduciendo convenientemente donde sabes de antemano que hay un radar, no te vas ha salvar. No, con estas nuevas maravillas (dignas del arsenal de Bruce Wayne), el recaudar va a resultar de lo más sencillo…

Radares por nuestra seguridadLa teoría es muy simple. Solamente hay que poner un radar en un punto. Te desplazas unos kilómetros y pones otro. Entonces esas máquinas del diablo calculan la velocidad media a la que ha ido un vehículo en base a la distancia y al tiempo transcurrido entre pasar por un punto y otro. No hay trampa ni cartón, quien se pase, pringa. Solo falta poner algunas absurdas limitaciones de velocidad siguiendo criterios de los 70 y listos. Eso si… el estado te garantiza todo tipo de facilidades para el pago.

Pero una cosa debe quedar clara: el afán recaudatorio no tiene nada que ver con eso… es simplemente un efecto colateral de la enseñanza recibida (por nuestro bien). Y los niños vienen de París.

A todo esto, es una lástima que no existan radares que detecten la corrupción. Si, por muy caros que resultaran, podríamos poner uno en cada político a modo de “prevención”, y que al mínimo mangoneo saltasen todas las alarmas (porque un “intestinador” a lo “La Fortaleza Infernal” sería mucho pedir, ¿no?). Un radar que evitase enriquecimientos ilícitos, prevaricaciones, malversaciones, amiguismos y otros quehaceres tan en boga últimamente en los noticiarios.

Estaría bien, aunque no creo que lo aprobasen… quizá si lo colásemos discretamente entre algunas subidas de sus sueldos… quien sabe…

Y con todo el ruido… ¿Quién se acuerda de la Gripe A? Ah… claro, ahora toca vender los retrovirales y las supuestas vacunas… otro radar por favor.