Tocando la trompeta con la nariz

Hay que ser un poco inconsciente para regalarle unas trompetas de juguete a tus dos hijos.

Con sus jóvenes y sanos pulmones sabemos que están perfectamente capacitados para estar martirizándote (a ti y a los vecinos) con esas agudas e interminables notas que atraviesan un cerebro humano como quien corta mantequilla.

Este padre, profundamente arrepentido por haber cometido tan garrafal error, tuvo la genial idea de desafiar a sus hijos y prepararles una especie de trampa.

Les explicó que la trompeta, en realidad, se toca soplando por la nariz. Tenía la esperanza de que eso acabaría con el suplicio.

Pero los niños tienen habilidades sorprendentes para anteponerse a las dificultades…

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