Intentar impresionar a una chica en un bar con el truco de abrir una botella de cerveza con los dientes es un todo un clásico. El problema es cuando son dos los pretendientes que aspiran ganarse la atención de la chica. Es entonces cuando la imaginación y la osadía puede marcar la diferencia.

Eso si, la cosa siempre puede acabar en sorpresa para los ambos Romeos.